La Catedral de Cádiz

 
 
La Catedral de Cádiz se empezó a construir en 1722 y no se terminó hasta el 28 de noviembre de 1838.
 
Se trata de un Catedral de grandes proporciones, se comenzó a construir según proyecto del arquitecto Vicente Acero.
 
 Acero dejó el proyecto en 1739 y se hizo cargo de las obras Gaspar Cayón pasando en 1757 a su sobrino Torcuato Cayón.
 
 Tras su muerte en 1783, le sucede Miguel Olivares hasta 1790, fecha en la que empieza a dirigir la obra Manuel Machuca.
 
Durante la paralización de las obras (1796-1832), las capillas se usan para distintos fines, talleres, fábricas y almacenes, e incluso mortuorio a lo largo de la epidemia.
 
Un incendio en la capilla de San Filmo, utilizado a la sazón como almacén de maderas (1832), será el motivo esgrimido para finalizar las obras.
 
Finalmente desde 1832 hasta su finalización las obras las dirige Juan Daura.
 
En los 116 años que tardó su construcción, se ve el cambio de estilo y los gustos de los distintos arquitectos. Esta gran cantidad de arquitectos explica la mezcla de estilos, basicamente tres: barroco, rococó y neoclásico.
 
Antes de concluir su construcción, el templo fue consagrado, en junio de 1838, por el obispo fray Domingo de Silos Moreno. En su interior se encuentra el museo Catedralicio, que alberga tallas, cuadros y objetos litúrgicos de gran valor artístico.
 
La portada es una conjunción de formas cóncavas y convexas, como el movimiento del mar. Las torres que se levantan a ambos lados de la portada culminan en forma de observatorio astronómico.
 
Sobre la puerta principal se encuentran sendas estatuas de los santos patronos de la ciudad de Cádiz, San Servando y San Germán.
 
 
 
 
 
 
 
 
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Una respuesta a La Catedral de Cádiz

  1. Mimi dijo:

    Para documentar el viaje debería haber acudido a tu blog, ya veo, jeje. ¡Pero es raro y tan difícil que una imagen nos evoque el ruido de la calle! Eso sólo ocurre y todo cobra sentido después de haberlo escuchado y sentido el ajetreo de la vida, el sol que se mece entre las hojas de los árboles y las aves exóticas que se acicalan en la Alameda.Un gran abrazo y gracias.Te dejo un recuerdo de mi viaje, sencillo porque se trataba sobre todo de trasmitir lo que el mar me trasmitió más que hablar de la ciudad.http://xqsabes.blogspot.com/2010/05/veintinueve-nudos.html

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